22 nov. 2011

PATATAS CON COSTILLA DE CERDO



Un plato económico y fácil de realizar.
Muy apropiado para estas fechas en las que apetece tomar este tipo de guisos.



Ingredientes para 4 personas:

  • 500 grs de costilla de cerdo (elegir la que sea carnuda)
  • 1 kg. de patatas
  • 1 cebolla
  • 1 pimiento verde
  • 1 tomate
  • 2 dientes de ajo
  • 1 hoja de laurel
  • Pimienta negra molida
  • 1 vaso de vino blanco
  • azafrán o colorante alimenticio
  • aceite de oliva
  • sal

Preparación:

Cortamos las costillas a tiritas(cada una con un hueso) y salpimentamos.
En una cazuela, ponemos unas 4 cucharadas de aceite de oliva. Doramos las costillas hasta que tomen color, añadimos la cebolla, los ajos y el pimiento verde, añadimos sal. Tenemos unos minutos removiendo y añadimos el tomate triturado.
Bañamos con el vino blanco y dejamos que se evapore.
Cubrimos con agua, agregamos el azafrán y dejamos que la carne se ponga tierna unos 25 minutos(hay que procurar no pasarse de tiempo y que la carne no se separe del hueso).
Pelamos las patatas y las cortamos a gajos "chascando"(no cortando del todo con el cuchillo, sino chascando la patatas, quedará mucho mejor el guiso), añadimos a la cazuela con una poquita de sal. Dejamos cocer durante 6 o 7 minutos dependiendo de la calidad de las patatas.




Cuando estén tiernas comprobar de sal, apartar y dejar reposar unos minutos, el caldo quedará más espesito.



Os dejo una "Oda a la papa" de Pablo Neruda, fijaos cuan importante es este tubérculo.


Oda a la papa
Pablo Neruda


PAPA,
te llamas papa y no patata,
no naciste castellana:
eres oscura como nuestra piel,
somos americanos,
papa, 
somos indios.


Profunda y suave eres,
pulpa pura, purísimarosa
blanca enterrada...
Papa, 
materia dulce,
almendra de la tierra...


Honrada eres
como una mano 
que trabaja en la tierra
familiar,
eres como una gallina,
compacta como un queso
que la tierra elabora
en sus ubres nutricias,
enemiga del hambre,
en todas las naciones
se enterró su bandera
vencedora...


Universal delicia,
no esperabas mi canto,
porque eres sorda y ciega
y enterrada.
Apenas si hablas en el infierno
del aceite
o cantas en las freiduras
de los puertos,
cerca de las guitarras,
silenciosa,
harina de la noche
subterránea,
tesoro interminable
de los pueblos.

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